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Mapas


La etimología de la palabra carta tiene diferentes significados acerca de su procedencia. Carta, Chart y Karte en latín, corresponde a la palabra “sculpo” o esculpir, en piedra o metal. Esta relación se hace por los rasgos de esculturas en piedras y otros pintados sobre paredes de las cuevas. Otro concepto más reciente indica el uso de la palabra carta (cartes) como aquel papel usado en Portugal o aquella tarjeta con el diseño de un mapa, que se portaba cuando se dirigían hacia España o Italia. En el Mundo Latino carta (charta), palabra que paso por todo los lenguajes románticos, descendiente del griego Xáping=papel. En Grecia pivás y en Roma tábula, fueron palabras que se utilizaron para indicar tarjeta, carta, cuadro o representación. La expresión “Imago Mundi” (Cuadro del Mundo) es más explicito que la palabra figura y cuadro. La palabra Cartografía deriva de dos voces: del Latín Charta que quiere decir papel para comunicarse; y del Griego Grapho, que significa descripción estudio o tratado.

La cartografía constituye una disciplina cuyo estudio permite a los individuos representar de modo claro y atractivo los elementos propios de un mapa. Los primeros mapas fueron realizados en arcilla, grabados en madera, etc., hasta los de mayor exactitud que hoy día se utilizan, además de apoyarse en los realizados por imágenes de satélite. El proceso cartográfico en la elaboración de un mapa, no termina con mera formación y dibujo, además incluye las técnicas de su preparación para ser impreso o publicado. A estas técnicas se le nombran Proceso de Separación de Colores, esto es, el mapa original copilado o dibujado, es manualmente grabado en plásticos estables para mantener su estabilidad dimensional, separando los elementos diferentes por colores en placas distintas, que recibirán en la prensa o imprenta, colores diferentes que por sobreposición podrán obtenerse sobre el papel, por ejemplo, características de drenaje, relieve, cultura, información marginal y datos técnicos.

Cuando uno desea representar algo sobre un mapa, es conveniente tener idea del tipo de mapa que puede utilizar:

Mapas punteados cuantitativos: la forma más simple de símbolo es el punto, y un tipo de mapa útil es el de distribución de cantidades o valores que se representan por puntos de tamaño uniforme, cada con un valor específico. Los puntos son insertados en las unidades administrativas para las que se dispone de estadísticas.

Puntos de color: si se muestran varios tipos de distribuciones en un solo mapa, se pueden usar puntos diferentes, colores y significados. Deben escogerse colores contrastados y si es posible con cierta relación psicológica con los productos que representan.

Mapas punteados de porcentaje: en vez de localizar un punto con un valor absoluto preciso, se hace la comparación aritmética permitiendo hacer una comparación de fracciones y proporciones. Su desventaja radica en que un punto raramente puede representar un número exacto.

Puntos de color: se puede mostrar varios tipos de distribución en un solo mapa, pueden usarse puntos de diferentes colores y significados. Deben usarse colores contrastados, con cierta relación psicológica con los productos que representa.

Mapas corocromáticos: estos mapas pueden utilizarse para indicar distribución regional de las diversas formas y tipos de poblamiento. Por ejemplo, las zonas de poblamiento fuertemente contrastadas, se colorean las principales variaciones o se dibujan las líneas limítrofes.

Mapas isopléticos: el mapa más representativo lo constituye el mapa de curvas de nivel, conocido también como isopletas, se pueden trazar mapas basados en la distribución de valores en el mayor número de centros de observación posibles por una parte, y en la interpolación de isopletas para valores específicos por otra. Las líneas se trazan entre los centros de observación de idéntico valor o se interpolan proporcionalmente entre ellos. Estos mapas se emplean para poner de manifiesto distribuciones climáticas (isotermas, isobaras, isoyetas e isonefas), salinidad de agua (isohalinas), y todas aquellas características que pueden ser cuantificadas y representadas por un conjunto de puntos.

Mapas coropléticos: estos mapas son idóneos para áreas pequeñas que requieren ser trabajadas de forma detallada, por ejemplo, si se calcula la densidad de población en términos de personas por milla cuadrada para cada unidad administrativa. Aquí el color se utiliza de forma limitada en forma de líneas, rayados o picados para no cubrir los nombres y los detalles. Si sólo se necesita un picado en color, será suficiente una sola copia sobre la que se señalan los límites de las áreas, en color por medio de líneas negras, sean estas curvas de nivel, isopletas o límites de un área administrativa. Por lo regular se utilizan colores primarios para permitir clises separados con gran exactitud. El empleo del color debe ser tratado con cuidado, ya que los muy llamativos pueden producir un efecto chocante mientras los tonos pastel sirven para resaltar los trazos básicos del mapa sin recargarlos.

EL COLOR EN EL MAPA

El color es de gran relevancia en el desarrollo de los mapas. Antiguamente el color se aplicaba directamente sobre los mapas manuscritos. Para el siglo XV, la impresión de mapas se convirtió en una práctica normal, aun así, el color se aplicaba a mano sobre cada hoja ya que la impresión del color era muy cara y técnicamente difícil. Se utilizaban plantillas y otros elementos para asegurar que el color se colocara en el lugar adecuado.

Para el siglo XIX, con el desarrollo de la litografía y de la fotografía la impresión de mapas aumento considerablemente. El color en el mapa permite mayor detalle; potencia el interés visual, aumenta las posibilidades de diseño, y amplia la estructuración gráfica jerarquizada. Los cartógrafos han utilizado el color durante tanto tiempo, que se han desarrollado varios convencionalismos que son importantes en la consideración del diseño de un mapa. El color despierta reacciones estéticas y asocia conceptos (rojo con calor, azul con frio, verde con vegetación, amarillo con población, gris con industria, etc.), permitiendo una comunicación gráfica efectiva. El carácter de cualquier color viene dado por la combinación de tres cualidades. Al cartógrafo le interesa, lo que ve el usuario del mapa; en consecuencia, se consideran las dimensiones principalmente desde un punto de vista perceptivo:

  • Tono: propiedad del color que asociamos con las diferencias en la longitud de onda. Cuando se identifica algo como rojo, verde o amarillo, estamos describiendo su tono. Los tonos se presentan bajo una gran variedad debido a que las longitudes de onda pueden combinarse de un modo casi infinito. La secuencia más familiar es la que aparece en el espectro (arco iris), que se produce cuando las longitudes de onda de la luz blanca sufren refracción. Algunos tonos se describen como primarios debido a que todos los demás colores pueden ser obtenidos mediante una mezcla adecuada de ellos. Un color primario no es un tono espectral (una longitud de onda), sino, como todos los tonos no espectrales, una combinación de longitud de onda en la que domina una porción de la banda. La luz azul, verde o roja se denomina primaria aditiva, debido a que todos los demás colores pueden obtenerse sobre una superficie reflectante blanca o sobre puntos de fósforo en un tubo de imagen, mediante la combinación de la luz de esos tres colores en las proporciones adecuadas. Los colores primarios sustractivos son el cian (azul verdoso), el magneto (rojo púrpura), y el amarillo, la mayoría de los colores pueden obtenerse por la mezcla adecuada de tales pigmentos.
  • Valor: los colore pueden jerarquizarse en relación a su claridad u obscuridad en una situación dada. Se utilizan términos para describir esta propiedad, siendo los más comunes los luminosos, brillo, reflectancia y valor. La luminosidad es la cualidad de emitir luz aparentemente; el amarillo es intrínsecamente un tono más luminoso que el azul. El brillo es la sensación mediante la cual un observador es consiente de las diferencias de luminosidad. La reflectancia es la parte de la luz incidental reflejada desde una superficie; por ejemplo, podemos decir que la reflectancia de la superficie A es de un 30%, significando que ese 30% se refleja y el 70% se absorbe. El valor es la sensación de claridad u oscuridad de un tono uniforme (de cualquier tono) valorado sobre una escala de grises. Esta escala consiste en una progresión de grises desde el negro hasta el blanco, espaciados regularmente de acuerdo con algún criterio.
  • Intensidad: la tercera característica de cualquier color está relacionada con su viveza. Algunos colores son brillantes, como por ejemplo un rojo intenso, mientras que otros del mismo tono pueden ser débiles, como ocurre si se mezcla el rojo con una gran cantidad de gris del mismo valor. Términos como cromatismo, saturación y pureza, se utilizan para describir esta dimensión del color en diversos sistemas de la descripción o especificación del color.

ELECCIÓN DE LOS COLORES PARA LOS MAPAS.

Los colores se utilizan en cartografía de muy distintas maneras. En algunos mapas granes extensiones, como océanos o superficies terrestres, se colorean uniformemente, mientras que en otros mapas únicamente unos pocos símbolos lineales, tales como carreteras, ríos y curvas de nivel, toman color. La gama de categorías de los mapas cuantitativos se simboliza a menudo con colores para mejorar la expresión pueden ser aquellos mapas que presentan estadísticas por distritos o en los mapas de relieve que muestran las distintas elevaciones de nivel. La elección de los colores a utilizar es vital para el éxito del mapa en la representación efectiva de los datos, pero también para evitar combinaciones y contrastes embrollados que desentonen o distraigan indebidamente la atención. Como precepto general, la elección del modo de combinar los elementos gráficos y de modularlos con los signos debe realizarse en base al mejor ajuste posible del mapa.

Este proceso parece algo simple, sin embargo esto no es tan sencillo. Cuando se diseña un mapa, es necesario elegir entre principios y objetivos en conflicto, motivo por el que los problemas de diseño conducen a soluciones de compromiso. Por ejemplo, podemos necesitar diferenciar un juego de líneas por su tono, pero otros aspectos requieren que las líneas sean muy delgadas; lamentablemente, es difícil distinguir los colores en las líneas muy finas. El único procedimiento es plantear el conflicto y asignar prioridades. Al continuar en la discusión de los colores se reconocen los tonos primarios conformados por: el azul, verde, amarillo, rojo, marrón, negro y blanco. El resto de los colores se debe a la mezcla de dos o más primarios: rosa (rojo-blanco), naranja (rojo-amarillo), púrpura (rojo-azul). Normalmente no se considera el fondo como uno de los colores del mapa. De este modo, a un mapa impreso a una sola tinta sobre papel contrastado, normalmente más claro, se le considera como un mapa monocromático, incluso si estuviera impreso en tinta verde sobre papel canela.

Cuando se imprime un mapa se puede establecer tres categorías:

  • Con un solo color el valor de elemento gráfico es utilizado junto a otros, como el tamaño, etc.
  • Con dos colores, la combinación de tonos y valores permite alguna variación en la intensidad.
  • Con tres colores de proceso, puede disponerse de las tres dimensiones del color no tienen la misma significación desde el punto de vista perceptivo.

El valor (claridad u obscuridad relativa), es un elemento gráfico primordial, ya que es el factor básico en el reconocimiento de las diferencias gráficas.

Principios de la elección de colores. El color es un elemento decorativo de los mapas, pero en la gran mayoría de ocasiones, se utiliza para simbolizar un dato o para realizar un simbolismo.

UTILIZACIÓN DE LOS COLORES

Las reacciones psicológicas de un individuo frente al color es probable que sean ligeramente distintas a las de cualquier otro individuo; sin embargo, las personas tienen mucho en común. Se pueden realizar un cierto número de generalizaciones en la especialidad cartográfica relacionadas con la sensibilidad ante los colores, la aproximación o alejamiento aparente de las tonalidades, su luminosidad relativa, la relación del tono con la agudeza visual, y el fenómeno de contraste simultáneo (ROBINSON 1987).

Sensibilidad: La mayoría de las personas son bastante sensibles a las diferencias de tonalidad cuando los colores están situados uno junto a otro sobre un fondo neutro (gris medio). La habilidad de recordar las tonalidades y tener una impresión, como la producida por la leyenda de un mapa, parece estar extremadamente restringida, especialmente cuando lo que rodea a los colores es distinto. Como norma general, por consiguiente, cuando se utilizan los tonos para distinguir diversos elementos, debe cuidarse de quesea n lo más distintos posible dentro de la lógica de la organización jerárquica gráfica del mapa. La sensibilidad es importante en la cartografía es el hecho de que cuando los símbolos coloreados (líneas y puntos) son muy pequeños o delgados, es difícil distinguir los tonos, y a menudo es necesario el uso adicional de contrastes proporcionados por otros elementos gráficos, como por ejemplo las formas. Nuestra sensibilidad ante tonos varía: el ojo se ve atraído con preferencias hacia algunos tonos, ignorando otros (ROBINSON 1987).

Aproximación y alejamiento: un fenómeno físico que ha producido un profundo efecto sobre la cartografía a través de la influencia de un convencionalismo es que los rayos de luz que llegan al ojo se reflejan en relación inversa de longitud de onda. Teóricamente significa que los elementos azules se enfocan delante de la retina, mientras que los rojos se enfocan detrás. De hecho, el ojo, se acomoda con el resultado de que un objeto rojo aparecerá como ligeramente más próximo que un objeto azul. El reconocimiento de esta relación condujo a finales del siglo XIX, a la propuesta de disponer los tonos en el orden del espectro para representar las elevaciones superiores, serían de color rojo, y así aparecerían como más próximas a las personas que observaran el plano desde arriba. El efecto es ligero y están implicados otros factores, como la combinación de longitudes de onda que forma normalmente un color, lo que hace que el fenómeno se aproximación y alejamiento pueda descartarse. Sin embargo, la progresión espectral de los azules para agua, los verdes para las tierras bajas, pasando por los amarillos, los colores siena, hasta los rojizos en las elevaciones más altas, ha llegado a constituir una fuerte convención de la cartografía (ROBINSON 1987).

Agudeza visual: muchos mapas presenta un a riqueza de detalles formados por líneas finas y puntos diminutos sobre un fondo colorado. Un color de fondo como el amarillo, que combina una gran concentración en una estrecha banda espectral con una alta luminosidad, mostrará bien los detalles diminutos en color negro. Por el contrario, los colores de fondo que mezclan una diversidad de longitudes de onda, como por ejemplo el marrón, harán que la distinción de tales elementos sea más difícil (ROBINSON 1987).

Contraste simultaneo: siempre que dos colores se hallen uno junto a otro, se modifican entre sí, no solamente en cuento a tonalidad, sino también en cuanto a valor. Cuando un tono esta rodeado por otro color, el color circundado tiende a desaparecer en apariencia hacia el color complementario de fondo. Por ejemplo, un verde sobre fondo amarillo aparecerá más azulado que el mismo verde sobre el fondo azul (ROBINSON 1987).

La individualidad de los tonos: tal como mencionamos anteriormente, los primarios perceptivos son tonos que aparecen como únicos y distintos, mientras que otros colores parecen como combinaciones de tales tonos individuales. El fenómeno de los tonos individuales es importante en cartografía de dos maneras. Los tonos individuales deben utilizarse para simbolizar distintivamente los diferentes fenómenos, y las mezclas aparentes deben utilizarse para representar elementos que compartan alguno de los fenómenos que se simbolizan separadamente mediante las tonalidades individuales  (ROBINSON 1987).

Condiciones simbólicas: los colores se relacionan estrechamente con sensaciones y estados de ánimo. El verde es frío, el rojo es cálido, los sepias son secos, el azul es húmedo, el amarillo es soleado, etc. La mayoría de tales asociaciones del color no tienen una importancia directa para el cartógrafo, pero cuando se utilizan tonalidades como símbolos de superficie, la necesidad de describir elementos tales como temperatura, humedad, etc., con tonalidades generalmente asociadas es evidente (ROBINSON 1987).

Valor afectivo: algunos colores gustan más que otros. El cartógrafo esta primordialmente interesado en diseñar una comunicación efectiva, y la estética tan sólo juega un papel secundario. Los estudios realizados sobre el valor afectivo en los Estados Unidos, reflejo probable de la cultura occidental, sugiere que el azul, el rojo y el verde se consideran generalmente como agradables, mientras que el violeta, naranja y amarillo se colocan en posiciones significativamente inferiores. Durante la larga historia de la cartografía, se ha ido desarrollando muchas convenciones que implican al color. Algunas de ellas se basan en las connotaciones del tono, otras han sido ideadas con el fin de estandarizar simbolismos, y otras se han desarrollado más o menos por casualidad. Un ejemplo de convención connotativa es el azul del agua, un ejemplo de convención planeado es el rojo de las rocas ígneas, el rosa para las metamórficas, el amarillo para el periodo terciario, y un ejemplo de convención accidental sería el marrón utilizado en las curvas de nivel (ROBINSON 1987).

Generalmente se sigue la siguiente convención para la progresión espectral de los mapas de relieve:

  • Azul: agua, frío, valores numéricos positivos.
  • Verde: vegetación, tierras bajas, bosques.
  • Amarillo canela: sequía, escasez de vegetación, elevaciones intermedias.
  • Marrón: relieves (montañas, colinas, etc), curvas de nivel.
  • Rojo: calor, elementos importantes (carreteras, ciudades y similares).

La utilización del valor: el valor, la impresión de luz u oscuridad, es básico para la claridad y legibilidad a la importancia de su contraste para la definición. La utilización efectiva del valor por el cartógrafo se basa en unos aspectos perceptivos. Algunos de ellos tiene una base psicológica, otros se basan en nuestras reacciones subjetivas y otros son convenciones establecidas. Es de gran importancia el hecho de que psicológicamente no somos muy sensibles a las diferencias en valor, y nuestra capacidad para recordar o reconocer un valor particular es limitada. Quizás el más importante de los aspectos subjetivos y connotativos sea el que la variación de valor transmite una implicación de variación de magnitud; en los mapas impresos lo oscuro indica mayor cantidad del elemento que se simbolice. Lo mismo ocurre si se utiliza el gris o cualquier otro tono; naturalmente tendemos a representar las aguas más profundas, las zonas de mayor densidad d población, y las de mayor renta per cápita más oscuras que las zonas con menor magnitud (ROBINSON 1987).

SELECCIÓN DE COLOR

El problema principal del cartógrafo es seleccionar los colores que armonicen con los objetivos de la comunicación. Cuando se requieren diversos colores es difícil seleccionar un juego que no incluya notables diferencias en cuanto a tono e intensidad, los colores más obscuros e intensos ofrecen de modo inherente una connotación de superior magnitud o de mayor importancia. Cuando existen diversas zonas, como en un mapa geológico detallado o de usos del suelo de una compleja región, no pueden evitarse variaciones de tono e intensidad.

Una de las tareas más cotidianas del cartógrafo es seleccionar los colores a utilizar para representar las clases jerarquizadas sobre mapas en los que el fenómeno se ha ordenado en intervalos o escalas de razón. Quedan dos caminos abiertos:

  • Utilizar varios tonos
  • Utilizar una serie de valores de un solo tono.

El primero de ellos establece asociaciones connotativas de tono, tales como calor con rojo y frío con azul, u en parte de la convención común de representar las elevaciones sucesivas sobre los mapas de relieve mediante una progresión espectral de tonalidades. La progresión espectral sobre los mapas de relieve es una convención establecida desde hace tiempo y por ello bien conocida a través de su presentación en los mapas escolares y los mapas de atlas dirigidos al público en general. En términos generales, una progresión espectral completa no debe utilizarse nunca para datos que no sean los relacionados con elevaciones del terreno. Diversas pruebas han demostrado que una progresión de valores de un tono es lo más eficaz para trasmitir el mensaje de magnitud de una serie graduada sencilla.

Tramas

El término trama, cuando se utiliza para referirse a una representación gráfica, denota cualquier repetición sistemática de signos visibles que cubren parte de una representación. Existen cientos de tramas normalizadas distintas, y a pesar de no existir clasificación sistemática, se establecen tres categorías generales:

  • Tramas lineales formadas por líneas rectas, pero que algunas veces pueden ser paralelas onduladas.
  • Las tramas de puntos redondos dispuestos triangular o rectangularmente. La distribución irregular pero espaciada de modo uniforme, de pequeñas marcas que proporcionan una sensación de aspecto uniforme.
  • Las tramas que abarcan desde las de manojos de hierbas que se utilizan para representar pantanos y marismas hasta disposiciones de cruces u otros signos de forma distintiva.

Las tramas se utilizan ampliamente en cartografía para diversos fines. Probablemente la utilización más común se a como símbolo de superficie para proporcionar una cualidad unificada a un área geográfica, como en el caso de una zona de un tipo dado de substrato rocoso, de régimen climático o de jurisdicción administrativa.

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