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Turquesa


Es un mineral criptocristalino, con sistema tricíclico que  casi nunca forma cristales simples, todas sus propiedades son altamente variables. Su dureza va de 5 a 6  en la escala de Mohs,  ligeramente menos que un vidrio de ventana común. Se encuentra entre las primeras gemas en ser extraídas. La mayoría son extracciones a mano, con escasa o ninguna mecanización. Es capaz de desvanecerse o decolorarse después de cierto tiempo. El brillo de la turquesa es casi vidrioso, y generalmente es opaco, aunque puede ser semitraslúcida en pequeñas secciones. El color es variable, abarcando desde el blanco hasta el azul oscuro y el azul cielo, atribuido al cobre que suele contener,  y desde el azul verdoso hasta el verde amarillento resultado de impurezas de hierro o la deshidratación. Ha sido muy apreciada como piedra preciosa y ornamental durante miles de años debido a su color inigualable. La palabra turquesa deriva del francés Pierre turquoise, significando piedra turca. Se piensa que la palabra surge de una confusión, ya que se comercializaban en Turquía pero en ese país no hay turquesas.

Yacimientos

Por lo menos desde hace 2000 años, la región de Irán (alguna vez conocida como Persia) se ha mantenido como la fuente de abastecimiento de turquesas más importante. Estas turquesas de “color perfecto” sólo se encuentran en una mina ubicada en la cima de la montaña Ali-mersai. Algunas veces es obtenida como un subproducto en las explotaciones mineras de cobre a gran escala, especialmente en los Estados Unidos al igual que se encuentran yacimientos significativos en el sudoeste de este país. Los antiguos egipcios las extraían de la península del Sinaí, llamada “País de las turquesas” por los nativos.

China ha sido un yacimiento de menor orden desde hace 3000 años o más, se han encontrado gemas de calidad, en la forma de nódulos compactos en Yunxian y Zhushan, en la provincia de Hubei. Marco Polo relató haber encontrado turquesas en Sichuan. En el Tíbet, se supone que existen depósitos de gemas de buena calidad en las montañas de Derge y Nagari- Khorsum, en el este y oeste de la región, respectivamente. Sin embargo, la existencia de estas minas es puesta en duda por algunos, debido a la falta de comprobación. Otros lugares donde se explota este mineral son: Afganistán, Australia, el norte de Chile y Turkestán.

Características para gema

La uniformidad del color es muy apreciada, y en las piezas terminadas la calidad del trabajo también es un factor positivo; como el brillo y la simetría de la piedra. Las piedras ajustadas o calibradas suelen ser las más codiciadas. Al igual que el coral y otras gemas opacas, la turquesa es comúnmente vendida a un precio acorde a su tamaño en milímetros más que por quilates.

Deben tomarse ciertos cuidados cuando se utiliza como joya; los cosméticos, incluyendo los bronceadores o protectores solares y el aerosol para cabello deben ser aplicados antes de ponerse los accesorios, y no debe ser utilizada en la playa u otros lugares soleados. Después de su uso, debe ser limpiada con un paño suave para evitar la acumulación de residuos, y debe guardarse sola en un recipiente, para evitar ralladuras ocasionadas por otras gemas más duras.

Historia

Cuenta una tradición que la turquesa, para que ejerza su poder benéfico, tiene que ser regalada. Según la leyenda, cuando se cumple este requisito, avisa a su propietario de todos los peligros y enfermedades graves cambiando de color.

Piedra sagrada de Egipto, Persia, Tíbet y de las culturas amerindias. Se dice que la turquesa es la piedra más popular utilizada como amuleto y se le atribuyen un gran ramillete de propiedades protectoras. Está muy estrechamente ligada con el éxito y la buena suerte porque posee grandes poderes para proteger a su portador contra el fracaso. Además nos preserva contra la pobreza según canta un dicho popular que asegura que “la mano que lleva una turquesa no conoce nunca la pobreza´”. Es eficaz contra el veneno y los problemas de salud y, según se afirma, protege a su propietario contra la falta de éxito en la caza.

Las tonalidades de la turquesa han sido apreciadas en muchas culturas importantes de la antigüedad: han adornado a los gobernantes del Antiguo Egipto, a los Aztecas ( y posiblemente otras culturas mesoamericanas precolombinas), a los Persas, Mesopotamia, civilización del valle del Indo y China desde al menos, la Dinastía Shang. A pesar de ser una de las gemas más antiguas, y probablemente la primera es ser introducida a Europa a través de Turquía, junto con otros productos provenientes de la ruta de la seda, la turquesa no se convirtió en una piedra ornamental importante hasta el siglo XIV. Aparentemente fue desconocida en la India hasta el periodo Muhgal, y en Japón hasta el siglo XVIII. Una creencia compartida por muchas de estas civilizaciones sostiene que la turquesa posee ciertas cualidades profilácticas: se pensaba que cambiaba de color de acuerdo al estado de salud de quien la usaba y protegía de fuerzas malignas.

Los Aztecas incrustabas turquesas junto con oro, cuarzo, malaquita, azabache, jade, coral y conchas en objetos posiblemente ceremoniales, tales como máscaras (algunas de las cuales tenían como base una calavera), cuchillos y escudos. Resinas naturales, betún y cera eran usados para unir las turquesas a la base de material, que generalmente era madera, aunque también se utilizaban huesos y conchas marinas. Para ellos era la “piedra de los Dioses” y la utilizaron como amuleto poderoso contra el mal y en sus armas con el fin de aumentar su eficacia en el ataque.

Los antiguos egipcios usaron la turquesa para confeccionar tanto sus adornos como sus amuletos. El escarabajo se elabora con este material, y los “pectorales”, como el encontrado sobre la momia de Tutankamon, estaban elaborados en oro cincelado con incrustaciones de turquesa y otras piedras preciosas.

En otros lugares se consideraba un eficaz amuleto contra el mal de ojo y otras desgracias, además de proteger a los marineros contra los ataques del mar. Se dice que alarga la vida y proporciona una muerte pacífica, pero languidece cuando la persona que la posee sufre un desengaño amoroso o enferma. Entonces cambia su color a un tono más pálido. La turquesa pertenece al signo Acuario. Esta asociación con el signo significa que potencia los aspectos positivos de este signo y minimiza los negativos.

Nota común: las turquesas pueden ser tratadas de diversas formas, el más aceptado es aquel que mediante la aplicación de cera o aceite se mejora la coloración y el lustre de la gema: si es de alta calidad, absorbe poca cera o aceite, y la turquesa no necesita  de este tratamiento para conservar el color y belleza. Ante la igualdad de todos los factores, la turquesa que no ha sido tratada siempre será la más clara. Siendo un material de fosfato, es intrínsecamente frágil y sensible a los solventes; los perfumes y otros cosméticos pueden alterar su color, al igual que las pieles grasas.

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